Tarde de domingo

Un día de lluvia intensa. Sin tregua. Y aquí, volviendo a verme las caras con WordPress, un programa olvidado en el tiempo, tanto como el manejo (siempre a nivel usuario) de todos los elementos que se deben tomar en cuenta: uso de servidores, rutas DNS, administración de dominios, configuración aplicación FTP cliente, plantillas, plugins, widgets, etc.

Es como volver al Renacimiento, hay que saber un poco de todo: nociones de PHP (nociones es eso, nociones), algo de HTML, un poco de CSS y lo esencial para crear una web atractiva. Admito que mucho de eso no será aplicado en este caso, ya que pelearse con todas esas cosas puede requerir mucho tiempo y sin un sentido claro del diseño, el descalabro está servido.

Aquí primará el contenido, la prioridad es comunicarse con otros mortales para no hacer tan extensiva la ignorancia. Algo que pueda ser entregado sin esas luchas eternas que pueden convertir una coma o símbolo olvidado en un error que tomaría una tarde o más para ser solucionado. Con los años he aprendido que lo aconsejable es utilizar las herramientas por defecto y, después, poco a poco, ir cambiando según dictamine la necesidad.

Este tipo de proyectos son evolutivos. Se va dando pasos, escribiendo, pensando, desarrollando cosas, equivocándose. A veces, el temor al fracaso lo detiene todo. Paraliza y, a la vez,  hace girar los pensamientos en un bucle interminable lleno de condicionales: los «y si…» hacen su aparición para convertirse en juez y parte.

La lluvia ha cesado, mientras configuro mi home studio (en mi caso es bastante de andar por casa). Cuando no hay dinero se debe pensar mucho y buscar el mejor rendimiento a las herramientas que se tienen. Eso ayuda a la creatividad, la desarrolla y sirve como acicate.

Hay trabajo por hacer.

Todo a su tiempo

De pronto la vida se convierte en urgente. Todo lo que se pensó y no se hizo se agolpa y las excusas sobrepasan a las acciones. Pero, en realidad, no hay por qué permitirlo. Se deben tomar decisiones para comenzar con lo básico, los lamentos son un freno inadmisible. No hay edad ni impedimento real, sólo una idea de imposibilidad, el primer paso es abandonarla y permitir que otras ideas sean candidatas a lo tangible.

Es una forma de encarar un papel en blanco, un par de acordes, una pseudo melodía. Pero no todo forma parte de una convención tonal aprendida entre cadencias que invitan a la resolución de una tensión. El espectro sonoro es abundante, gran parte de él podría ser organizado dentro de un contexto sin tradición histórica. Hay que experimentar, oír el material sonoro, someterlo a unas reaglas, conducirlo o dejarlo libre. Es un fundamento de la composición como método de observación ante un reto nuevo. Observar, analizar, construir formas cerradas o abiertas, permitirse el lujo de cambiar de replantearlo todo o asumir un punto de partida lleno de restricciones.